martes, 26 de agosto de 2014

La medicina y la enfermería en la época victoriana

La enfermería es una de mis ramas favoritas de la ciencia, tanto que mis estudios están relacionados con ello, aunque adore las letras.
Durante la época victoriana la medicina evolucionó muchísimo, realizando procedimientos complicadísimos pensando en el instrumental que poseían, el cuál muchas veces se utilizaba de formas un tanto bizarras.
La gran mayoría de procedimientos son la base de la medicina actual.

La iglesia siempre ha estado enfrentada a la ciencia, por lo tanto intentaban por todos los medios impedir todo esto porque se suponía que iba en contra de la naturaleza.

Primeras aplicaciones de sustancias indispensables para la base de muchos fármacos.

El cloroformo:
Aplicado por el doctor James Young Simpson, como anestésico.
Se aplicaba en las largas operaciones y sobretodo en los partos costosos.
Esta sustancia sustituyó el éter, que era mucho menos efectivo.
Hay que subrayar que en la medicina actual ya no se utiliza por su alto nivel de toxicidad.
Como antes he mencionado, la iglesia siempre estaba en contra de los procesos de la ciencia y mucho más del cloroformo, el cuál disminuía el dolor durante el parto.
La iglesia mencionaba que el parto debía ser doloroso, ya que la naturaleza lo quería de esa forma.




La cápsula de Bowman:
Parte anatómica del riñón, donde se filtran sustancias de desecho, estudiada por el oftalmólogo y anatomista William Bowman, gracias a su descubrimiento se disminuyeron notablemente las enfermedades del riñón.
También descubrió la glándula de Bowman (glándula del olfato) y la membrana de Bowman, una de las capas de la córnea.
La reina victoria le nombró Caballero del imperio británico.











 Avances en Traumatología:
 Gracias al cirujano Benjamin Brodie, avanzó tanto en sus investigaciones que el descenso de las amputaciones fue notable.
Fue nombrado presidente médico del colegio británico y la reina victoria le dio el título de Baronet, ya que trató a muchos miembros de la realeza.
































William Budd, doctor especializado en epidemiología.
Trabajó junto a John Snow.
William estudió alimentos básicos como la leche y el agua, los principales difusores de enfermedades como el tifus.
Sus estudios sirvieron para que las autoridades se preocuparan más por el mantenimiento de las aguas de la ciudad.













El microscopio, utilizado como principal base de sus estudios por Joseph Lister.
En la época muchas personas fallecían por culpa de heridas que se infectaban por falta de las primeras curas o de antibióticos.
Lister desarrolló métodos de desinfección, gracias a los estudios de Pasteur.
Con todo ello se llegó a la conclusión de que una buena higiene y desinfección de las heridas y del instrumental utilizado eran fundamentales.





























En la época no estaba bien visto que las mujeres cuidaran enfermos, la medicina era profesión de hombres, pero si buscamos bien si que podemos encontrar algunas mujeres que lucharon y se abrieron un pequeño camino hacia el mundo de la ciencia.

Florence Nightingale, enfermera, escritora y estadística.
Nacida en Florencia en 1820 y fallecida en Londres en 1910.
Todos sus conocimientos se aplicaron a la epidemiología y a la estadística sanitaria.
Sentó las bases de la profesionalización de la enfermería con el establecimiento, en 1860, de su escuela de enfermería en el hospital Saint Thomas de Londres.

En 1883, la reina le otorgó la Real Cruz Roja, en 1907 se convirtió en la primera mujer en recibir la Orden de Mérito de Reino Unido y en 1908, le fueron otorgadas las llaves de la ciudad de Londres.
Florence viajó a muchos países estudiando el nivel de epidemiología, pero una de sus aportaciones más notables fue en la Guerra de Crimea, estudiando a los heridos y viendo los grandes problemas sanitarios, los cuáles eran el principal problema de muerte de muchas personas.

Florence mejoró notablemente la higiene en los procesos de enfermería haciendo que la tasa de mortalidad bajara de un 40% a un 2%, además también mejoró los sistemas de ventilación.
Hay que tener en cuenta que los soldados no morían de tifus ni de cólera (enfermedades muy frecuentes) sino de las malas condiciones higiénicas en el hospital y por la falta de material médico.


Todos sus conocimientos son básicos en la enfermería actual, ya que la higiene en los hospitales es básico y principal ante cualquier otro proceso médico.
Es tan importante que hasta la colocación de unos guantes, bata, gorro para una cirugía o cualquier otro proceso médico tiene que realizarse con unos pasos importantísimos.

Es muy complicado encontrar enfermeras de esta época, pero investigaré un poquillo más y si encuentro algo realizaré otra entrada.
Espero que os haya gustado tanto como a mi ver los grandes avances sanitarios que ocurrieron dentro de esta gran época.









2 comentarios:

  1. Una entrada interesantisima, gracias ^^
    Cuando vemos atrás siempre nos parece un poco atroz los primeros pasos de la medicina, pero supongo que lo mismo pasará dentro de 50 años, la gente verá atrás y dirá que eramos unos bárbaros ^^'
    Esto me ha recordado mucho a la pasta de dientes radiactiva que la gente utilizaba antes para blanquearse los dientes XD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, no solamente la medicina, muchas cosas evolucionan poco a poco y cuando nos damos cuenta vemos el gran progreso.
      No conocía lo de la pasta de dientes, en verdad se cometían muchas locuras xDD.
      Gracias por el comentario.
      Besos :D

      Eliminar